Es el factor fundamental, el gran obstáculo, el miedo atávico. ¿Me estás queriendo decir que todos pueden ver esto? Pero… ¿eso quiere decir que cualquiera puede ver lo que hago? Nuestras empresas trabajan, evidentemente, con otro paradigma. Lo hemos dicho aquí de mil formas y colores. Pero pasa el tiempo y seguimos enfrentados al mismo gran problema.
Además, ahora hay nuevos argumentos: la privacidad está siendo traspasada por los dardos bellamente emponzoñados de las redes sociales. El intento de Facebook de quedarse con toda nuestra información o el omnipresente poder de Google en nuestras vidas están levantando barreras aún más altas. Compartir, compartir, compartir. Sí, pero ¿a beneficio de quién?

Hace un tiempo que llevo dándole vueltas al concepto de “Comunidad”. Qué es, cómo funciona, cómo se gestiona… ¿Se gestiona? Al final, buscando por la red, intenté encontrar algún caso que no fuese el “más que trillado”
Las empresas nos empeñamos en que la forma en que hemos estado trabajando durante años es la única que podemos seguir aplicando, y nos da miedo el cambio por temor a jugar con unas nuevas reglas a las que no estamos acostumbrados.
